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Mostrando entradas de abril, 2010

Isla Negra

Entre poetas lúdicos y músicos perdidos compré un libro en prosa de Mario motivado por la insistencia de las olas que rompen y resuenan frente a la casa de Pablo. De pronto una voz senecta se escuchó, liberó un verso femenino, lacónico que voló y se posó sobre los techos de las casas de Isla Negra Poetisa melancólica, toma aire y suspira humedece tus palabras con esta brisa marina Mira allá sobre las rocas tus versos flotan y caen lentamente como trozos de papeles brillantes que reflejan la luz del sol que se pone sobre el pacífico. Playa, Gloria divina y majestuosa, contorno mágico que dibuja el mapa, absorbe sus frases con tu arena bébelas porque son parte de tu pueblo Grábalas con espuma en la línea que separa el océano de la tierra de Isla Negra.

Colisión

Sedúcete muerte estúpida con la birueda que viene estrepitosa sobre la corteza asfaltada. Quema el caucho que la sostiene en el pavimento hasta que caigan inertes las masas con tu espanto. Excítate muerte obscena con los cuerpos suprimidos y mutilados por la prisa de los vivos disfruta de tu orgía pecaminosa con las causas, llénate de placer con las sangres derramadas. Colúdete con el azar y condúceme inmóvil hasta el punto exacto de tu obra estéril y hazme cómplice de tu designio asesino. Declárame culpable de tu juicio maldito.

Tu Danza

Ahí vas de nuevo con tu mano aérea saliendo de tu áureo cabello y deslizándose tierna ráfaga de soles quemantes, como si fueras bestia de pechos sudorosos, brillantes y de rostro hambriento buscando mi carne que ya es esclava clavada en tu cintura desnuda que roza la seda de las telas colgantes, cómplices de tus piernas de bronce que abrazan mi pecho agitado. Loca danza te agita y te envuelve, y me quedo en el movimiento de tu imagen y tu rostro que reclama mi entrega Como pétalo de orquídea flotando sobre mi estómago encendido de tu hambre. Nave de deseo y relámpago en el silencio de la noche en término, oscura como tus caderas entregadas, perdidas en el ritmo de tu vientre, beso a beso, y tu baile en beso te hace éter en nuestro lecho de espuma blanca.

Thompson's Bar

En una esquina descansa el viejo bar, en su espacio y en una orilla del mismo mi lugar cansino prefacio de mi propia vida El tiempo en el viejo bar se detiene con mi semblante taciturno y a la par Mi cansancio se refleja en el espejo El recuerdo de este bar me acongoja luminiscentes angustias en mi copa y el pesar de la muerte y sus sombras.