Siguió apartado del tumulto y del ruido incesante se escondió entre sus versos y su máscara de hombre encendió la cola que le robó a su última puta y la fumó hasta que se impregnara en sus neuronas al fin de al cabo la vida estaba en la siguiente bocanada
"Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?" (Confucio)