Muy Señor mío Creador de la tierra y de las almas Tenga a bien recibir esta carta en la que presento acongojado mi renuncia voluntaria a la función que desempeño desde hace más de 30 años por no cumplir mi cometido y sabiéndome incompetente dejo mi cargo sin reparos. Esto por que es conocido que no pude ser atmósfera, ni molécula de oxígeno, ni tampoco agua pura, ni río sin desperdicios. Porque no fui cobija del desvalido, ni comida de los hambrientos, ni inquisidor del terrorismo. Y no fui cura contra el cáncer Ni vacuna contra el sida. Además no fui barrera del tsunami, Ni pilar firme en el terremoto, No he sido guía, no he sido amigo, No he sido padre, no he sido hijo. No he sido nada, No he cumplido con lo prometido. Es por eso que hoy, muy señor mío le presento mi renuncia voluntaria.
"Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?" (Confucio)