Entre sábanas suaves, tibias de verano desvariando húmedos por mi mano entreabiertos tus labios dorados, salivosa lámina empapada recubre mi ansia sofocada Se van, vienen, bajan con su ojo Huracán delicioso va llevando mi carne, arranca suspiros, se apodera de mi aliento, torbellino lujurioso bajando a mi centro. Labio bronce delicado y certero, boca grana recorriendo mi cuerpo dulce roce jugando con el tiempo, hacen eterno el momento que espero. Llegan, se quedan, se mueven, rebotan Se apoderan de mi sangre y explotan Se clavan sobre mi deseo encendido abrazan el éxtasis de mi piel enmudecida.
"Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?" (Confucio)