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Mostrando entradas de mayo, 2014

Mi Tamiz

Aprendí a acariciar la piel de una mujer de sol e iluminarme en el brillo de sus ojos tan negros como la noche que termina. Después de haber prendido mis manos en el fuego eterno de los árboles que se han quemado sobre mi patio, me acerqué a ella y le ofrecí mis labios para que los sanase con su beso de espuma. Volé sobre su pecho hasta el alba, mientras ella rayaba con tiza y guardaba en un baúl los recuerdos oxidados por la brisa de nuestras lágrimas. Así fue, como un ave que se posa sobre una isla en el medio del océano, navegué por su piel con la inocencia de un niño que da sus primeros pasos. Ella me abrazó con sus piernas y brazos a la vez, me acercó hasta sí con la fuerza de una ola que se funde en el mar, y así se transformó en mi manto y mi tamiz

Así debe ser

Que el viento sople Que el mar me toque con su espuma Si haz de tomar otras manos, entonces Que el viento sea viento y la ola sea mar Así sentirás el roce de otros vientos y yo la brisa de otro mar Si haz de besar otros labios Que la mentira sea mentira, la verdad verdad Así el viento se hace calmo y se apacigua el mar Que la vida siga y la muerte no atraviese su espada