Entre poetas lúdicos y músicos perdidos
compré un libro en prosa de Mario
motivado por la insistencia de las olas
que rompen y resuenan frente a la casa de Pablo.
De pronto una voz senecta se escuchó,
liberó un verso femenino, lacónico
que voló y se posó sobre los techos
de las casas de Isla Negra
Poetisa melancólica, toma aire y suspira
humedece tus palabras con esta brisa marina
Mira allá sobre las rocas
tus versos flotan y caen lentamente
como trozos de papeles brillantes
que reflejan la luz del sol
que se pone sobre el pacífico.
Playa,
Gloria divina y majestuosa,
contorno mágico que dibuja el mapa,
absorbe sus frases con tu arena
bébelas porque son parte de tu pueblo
Grábalas con espuma en la línea que separa
el océano de la tierra de Isla Negra.
