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Oasis Nocturno

Apareció la musa orquídea
Noctámbula, desvelada
en fucsia y rojo intenso
desnuda entre lúmenes
y rayos catódicos
Hermosa, detenida en el centro
de una imagen mágica,
irreal...

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Derrota

He vuelto a temerle a la muerte porque ya no serán tus ojos lo último que vea antes de morir

A Galope

A galope imponente negro azabache Danza de fuerza y belleza salvaje Eres el éter de la planicie solitaria La llanura sucumbe en tus pisadas Los árboles lejanos te escoltan El viento te roza en cada salto Y en cada salto una sinfonía De equilibrio.
Aparecimos alguna vez erráticos animales inútiles, suicidas y torpes; micro destructivos vagabundos carentes de sentido y brújula; sin expectativas y en el vacío, indefensos en la hostilidad del infinito que creímos adverso pero que no era más que indiferente. Nos hicimos figura de una tormenta, una gran tormenta en remolino, un torbellino naufragando al viento;  aves sin rumbo aleteando sin estacionarse, hojas de otoño flotando en círculos sobre el suelo de nuestra ignorancia, insignificantes remolinos revoloteando en la superficialidad de lo ínfimo. Y así fuimos rueda al pavimento húmedo y a la piedra lluvia, gravitamos en la imparable cinética del universo;  en la materia, en la antimateria, en el átomo, en la partícula. En el silencio fuimos los enormes estruendos de las nebulosas. Como motas de polvo, atrapadas y arrastradas por el giro de un molino que nos posó sobre sus astas; y los segunderos de un reloj que borraba las huellas de nuestras pisadas al instante, n...